En medio del ruido, del caos político, la violencia y la confusión que marcan los tiempos actuales, la voz del Espíritu Santo resuena con urgencia sobre la Iglesia de Colombia:
¡Levántate! ¡Despierta! ¡Es tiempo de clamar!
Ya no podemos permanecer pasivos mientras las tinieblas intentan ocupar lugares de gobierno, de influencia, de territorio espiritual. Este es un llamado divino a todos los hijos de luz: no es tiempo de temer, es tiempo de clamar. La victoria ya ha sido escrita en el cielo, pero debe ser establecida en la tierra por medio del clamor persistente y la intercesión con autoridad.
La batalla que enfrentamos no es contra carne ni sangre, sino contra huestes espirituales que buscan mantenerse en posiciones ilegítimas de poder. Pero hoy se levanta el remanente fiel, la Iglesia que no negocia con la oscuridad, que no se doblega, que no guarda silencio.
LA VICTORIA ESPIRITUAL SE CONQUISTA EN CLAMOR
No esperamos que las cosas cambien por costumbre, ni por ciclos políticos: esperamos porque sabemos que el brazo del Señor no se ha acortado. Hoy, más que nunca, la victoria debe ser conquistada en el espíritu:
Derrocando estructuras de pensamientos, Cancelando toda ocupación ilegítima, Rompiendo pactos ocultos, Y estableciendo el Reino de Dios en cada esfera de la nación.
Esta es la hora donde el cielo busca intercesores que se paren en la brecha, como en los días de Nehemías. Las puertas espirituales de Colombia han sido descuidadas, muchas han sido quemadas, otras han sido ocupadas por el enemigo. Pero el tiempo de la reconstrucción ha llegado.
LAS PUERTAS DE LA NACIÓN SE RESTAURAN
Como en Nehemías capítulo 3, proclamamos espiritualmente que las puertas de la nación se restauran:
La Puerta de las Ovejas: Colombia se rinde nuevamente al Cordero de Dios.
La Puerta del Pescado: se despierta el llamado evangelístico con un nuevo fuego.
La Puerta Vieja: se reestablecen los pactos con Dios y las verdades eternas.
La Puerta del Valle: la humildad y el quebranto traen restauración.
La Puerta del Muladar: se expulsa la inmundicia y se purifica el territorio.
La Puerta de la Fuente: el fluir del Espíritu Santo es liberado con poder.
La Puerta del Juicio: el justo juicio de Dios se manifiesta sobre quienes han corrompido la verdad.
Cada una de estas puertas representa una esfera de influencia espiritual sobre la nación. Y como intercesores, declaramos que toda posición que ha sido tomada ilegítimamente es desalojada, que toda autoridad que no fue establecida por Dios es removida, y que la justicia del Señor se manifiesta sobre Colombia como río que nunca se seca.
ORACIÓN PROFÉTICA POR COLOMBIA
Padre Eterno, en el nombre de Jesús, nos levantamos como tu Iglesia, remanente santo en esta tierra. Nos presentamos como intercesores, clamando por la nación de Colombia. Declaramos que todo gobierno de tinieblas, toda posición ilegítima de poder, todo sistema de corrupción, engaño y opresión es derribado ahora por la fuerza de tu justicia.
Proclamamos que las puertas espirituales de esta nación son restauradas. Que lo que ha sido quemado por el pecado, será reconstruido en santidad. Que lo que fue ocupado por el enemigo, será desalojado por tu presencia gloriosa.
Oramos para que tu Espíritu Santo se derrame sobre Colombia. Levanta a tus hijos como antorchas encendidas, como atalayas en cada región, como restauradores de puertas y muros caídos.
Declaramos cobertura y protección divina sobre los hijos de luz que tú estás posicionando en lugares de autoridad. Declaramos sanidad física, emocional y espiritual sobre ellos. Que ninguna arma forjada contra tu pueblo prospere.